jueves, 7 de mayo de 2015

ARTICULO 2

DIABLADA DE PÍLLARO

 

La “Diablada” es una festividad que se realiza en Pìllaro anualmente, del 1º al 6 de enero. Su historia se remonta los años de la conquista, ya que se dice que los españoles trajeron el cristianismo y lo impusieron a la fuerza sobre los indígenas; como resultado de esto, los indígenas comenzaron a percibir a Cristo como opresión y al diablo como un símbolo de libertad. Se cuenta que en épocas de la colonia los españoles permitían los indígenas hacer sus fiestas y estos decidieron disfrazarse de diablos y salir a bailar a las calles, como burlándose de la religión católica y repudiando las prédicas sacerdotales. En la actualidad, la danza de los diablos es símbolo del hambre que el pueblo pillareño tiene por la libertad: hambre heredada de sus antepasados, quienes aguantaron valientemente los ataques de los incas primero y luego los de los españoles. Cada primero de enero de un nuevo año los pillareños preparan sus trajes rojos brillosos, y sus máscaras; aquellos que no las tienen, las alquilan en los lugares donde son fabricadas. Son máscaras hechas de cartón, moldeadas a mano, y en ellas se usan huesos y cachos de animales que simulan los cuernos y dientes de los diablos. Poco a poco se van alistando las diversas comunidades aledañas a Pìllaro para salir a las calles y encontrarse en el camino con las demás.
Al grito de ¡”Achachay!”, salen los diablos a tomarse las calles y comienzan a danzar sin parar, al ritmo de las bandas de pueblo. Los diablos llevan un látigo en la mano, con el cual amenazan los espectadores; otros llevan animales pequeños en sus manos, son traviesos y proyectan aires de agresividad y poder. Bailan sin cesar durante largas horas, recorriendo las principales calles de la localidad. Se toman pequeños descansos, en los que se alimentan y beben aguardiente de caña para energizarse y seguir bailando hasta la iglesia principal o el sitio de descanso designado, donde concluyen su trayecto. Los diablos no bailan solos: van acompañados de los capariches (danzante con una escoba), filas (danzantes que representan a la clase alta) las “guarichas”. Estas son individuos que usan vestidos blancos, cubren su cabeza con una capucha o manta y llevan en su rostro una máscara de malla. Las guarichas van entreteniendo a la gente con actos cómicos; llevan en una mano una muñeca y en la otra una botella de trago, de la cual dan de beber cada cierto tiempo a los diablos cansados. Los diablos bailan durante toda la semana. La comparsa más grande tiene lugar el último día, con alrededor de 1500diablos. No se puede dejar de mencionar que el pueblo entero viste de fiesta y organiza ferias gastronómicas y artesanales que reciben a una gran cantidad de turistas extranjeros y nacionales. La “Diablada de Pìllaro” fue declarada Patrimonio Cultural Intangible en enero del año dos mil nueve, y desde entonces ha venido tomando una fuerza cada vez mayor. 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario