INTI RAYMI Y/O SAN JUANES
El Inti Raymi
constituye la fiesta más importante del pueblo indígena de los
Andes, ya que para muchos es considerada como el final y el comienzo
de un nuevo año. Es la fiesta más importante en la sociedad
indígena, en donde todos celebran bailando en grupos de casa en
casa, de comunidad en comunidad, en medio de abundante comida y
bebida.
Inti Raymi significa
fiestas del sol o pascua solemne del sol en Castellano, pero las
fiestas son algo más: la manifestación del hombre en acción de
gracias al astro sol por su ayuda, para las plantas y por ellos
mismos, teniendo como forma de relación las fiestas del Inti Raymi,
que se celebra justamente en el solsticio de verano, gracias al
manejo exacto de los astros adquiridos con el tiempo por medio de
experiencias observaciones y arduos estudios.
En las comunidades
campesinas ubicadas en las provincias centrales y norte de la
provincia de Pichincha hasta la tierra del Caranqui en Imbabura, el
Inti Raymi, se lo identifica también como la Fiesta de algunos
santos debido a la imposición evangelizadora de la iglesia católica
(Corpus Cristi, San Luis, San Juan, San Pedro y San Pablo, etc.,
dependiendo del día y sector geográfico donde se realice). Sus
“octavas”, la “toma de la plaza” “entrega de ramas” y
“arranque del gallo” realzan la espiritual significación de esta
fiesta.
En Cotacachi,
Otavalo, Imantag y otras poblaciones, el ritual inicia con la
ceremonia de purificación, considerado el acto más importante de
estas fiestas, en donde centenares de hombres y mujeres se bañan en
las lagunas, vertientes, cascadas y ríos, para atraer la fuerza y la
divinidad.
El mes de mayo y las
tres primeras semanas de junio se reserva un espacio significativo
para preparar los ritmos de la fiesta, así como prepararse física y
espiritualmente para la realización de las danzas.
Entre
música y danzas hacen su entrada los Aya Huma (espíritu de la
montaña), que con su vistosa cornamenta de doce cuernos y su doble
cara (día y noche) se retuerce, cual cabeza de serpiente. Baila
incansablemente, para invitar a la Madre Tierra a participar en la
fiesta; lideran al pueblo y dan energía a los danzantes. El Aya Huma
es el único personaje que baila en contra del remolino generado por
los danzantes. Es un danzante mitológico, honesto, trabajador,
responsable y respetado dentro de su comunidad
El Castillo: en
altar principal se encuentra el castillo, nutrido de ofrendas
facilitadas por los familiares y amigos, ofrendas como: pan,
plátanos, licor, dinero, etc., productos de la madre tierra,
productos que simbolizan el bienestar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario